miércoles, 21 de febrero de 2018

"Dea Muta". Diosa del Silencio. El silencio de la muerte. Final de la Parentalia
en Roma, en la Colonia Augusta Gemella. Ofrenda a la diosa Tácita para poner
fin a estos días dedicados a los difuntos. En mi opinión, la falta de esperanza,
el miedo a la tierra de los muertos, el caos terrible que aguardaba después
de la muerte, son causas fundamentales para entender el progreso de una Fe
nueva que entregaba el regalo de la Resurrección y de la vida.
El Cristianismo se extendió por todo el imperio romano, sobre todo
por la promesa de una vida eterna en un cielo, en un mundo feliz si
la bondad y las buenas obras han sido importantes en la vida terrenal.
Frente a al horizonte pavoroso de la muerte, de la religión tradicional
romana, el cristianismo era una gran renovación, un nuevo horizonte
que brotaba de un Dios hecho hombre en las tierras de Judea.
En oposición al silencio eterno, perpetuo aparece la Luz Eterna que alumbra
para siempre a los difuntos creyentes de un Dios muerto en la cruz y
resucitado al tercer día en la ciudad de Jerusalén.
El cristianismo floreció muy pronto en la Colonia Augusta Gemella,
brotó por ser una ciudad profundamente romanizada, entregada a Roma
desde su fundación como Colonia por el Emperador Octavio Augusto.
Y el cristianismo se apoya, sobre todo, en las ciudades romanas para
progresar, para crecer y ganar adeptos. En cambio en el campo, en el mundo
rural, la religión tradicional tiene su fuerte baluarte y su fortaleza.
Cuando el imperio temblaba de miedo, de necesidad, en el Siglo III,
el cristianismo se convirtió en el refugio, el soporte, el pilar para sobrevivir
en una época triste, apagada. Fue la columna donde se apoyó la misma ciudad
para permanecer viva a pesar del terror.
Cuando las plegarias no son escuchadas por los dioses, las personas vuelven
sus ojos a otro Dios que escucha y extiende su mano generosa. Ese es el gran
secreto del triunfo del cristianismo en el mundo romano y por supuesto
en la Colonia Augusta Gemella. 
Anochece en Martos, el Sol desciende hasta desaparecer en un resplandor
rojo y dorado, el silencio, la diosa del silencio se muestra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario