lunes, 5 de noviembre de 2018

Una Mirada extraordinaria a la Roca Encantada, a la Peña de Martos.
Despacio los pasos se deslizan más y más cerca de Tucci, bajo una bóveda
cubierta de nubes que adorna y embellece el sendero. Y las aguas del cielo descienden
suavemente sobre el caminante que no descansa, que no se detiene, avanza con los ojos
puestos en el horizonte, en la Roca y Peña. La atracción es inmensa con un intenso deseo
de llegar a Tucci, la ciudad de los milenios que en su profundo silencio de siglos, nos llama
a lo lejos para recoger nuestra emoción. Podemos escoger entre los dioses y el Dios único,
podemos elegir entre sensaciones y pensamientos diversos, todo es real en Martos, todo
es posible en la belleza del camino. Martos nos espera, nos aguarda, es el baluarte de Viriato,
la Colonia Augusta Gemella, la Ciudad Episcopal de Tucci. Es Martus y también Martos.
El vínculo excelso es la Roca, ella nos une a la almas que vuelan en esta tierra, es el poder
de la unión con los antepasados que jamás duermen a los pies de la Peña de Martos.

domingo, 4 de noviembre de 2018


Puede ser una Leona que reposa junto a sus cachorros. Puede ser una Esfinge mítica,
llena de misterio y poder divino. Puede ser una fortísima Ciudadela elevada, con muros
lavantados por antiguos dioses. Todas las manifestaciones son posibles, gracias
al encantamiento de la Roca, Peña de Martos. La Roca, en verdad, tiene mil rostros
y muchos más, pues cada persona que la contempla despacio, puede ver un rostro
diferente, una manifestación plural apoyada en el interior de cada realidad personal.
Yo la miro desde la infancia, desde niño y siempre se ha mostrado con humildad,
a pesar de su belleza y elevación. A la vez, en los días tristes, surge como pilar
y columna de la Fe, de la Esperanza. Todas las mañanas la miro, la busco para alcanzar
la energía que depierta el alma para encontrar el camino adecuado.
Por supuesto, la ilusión es necesaria, la emoción es urgente y sobre todo restaurar
el corazón infantil, verdadero motor del hermoso encantamiento.

sábado, 3 de noviembre de 2018



Año 1729. Siendo Felipe V, Rey Soberano de estos Reinos se levantó esta noble portada
del Convento de San Francisco de Asís en la antigua Villa de Martos. En su tiempo establecida
en bajo, al pie de una escalinata en descenso, después se levantó sobre otra escalinata
en ascenso. Su arco es inmenso y su belleza todavía más. Durante mi infancia era la puerta
a lo desconocido, a un mundo oculto que se manifestaba lleno de misterios por la imaginación
de un niño curioso, como todos los niños y niñas del mundo. Siempre está junto a mi,
a mi lado, despierta mi admiración por ser una superviviente a pesar del desastre de principios
de los años 70 del siglo pasado, cuando el templo fue arrasado. Una triste desgracia para
Martos como tantas ha soportado esta insigne ciudad. Pero la portada resiste, permanece,
de forma milagrosa con heridas en su fábrica pero muy viva. Es símbolo de todo
el patrimonio de Martos, con tantas heridas sangrantes a lo largo del tiempo. Es la puerta
de los sueños de un niño que imaginaba espíritus y ángeles tras las puertas de un noble
templo derribado y siempre en mi recuerdo el deseo de un niño, el deseo de salvar un templo
tan hermoso y venerable.


Vía Verde del Aceite en Martos. Un puente elevado sobre el sendero nos llama la atención
y creo que es un símbolo fundamental, pues crear puentes, relaciones, diálogo, comunicación
entre los diferentes caminos es labor digna de admiración. Abrazada por antiguos olivos,
la vía verde es verde intenso cuando la luz alumbra el inmenso jardín de olivos de Martos.
Los campos de esta ciudad siempre están a los pies de la Roca Encantada, que reina en el
aire y entrega energía y poder de permanencia. La tierra es generosa en Martos, regala
desde la profundidad, desde la raíz íntima, el enorme tesoro del Aceite de Oliva con un
aroma portentoso y un color maravilloso entre dorado y verde profundo.
Caminar, pasear, disfrutar de la Vía Verde del Aceite a su paso por Martos nos ofrece
además el olor de la historia, la nobleza antigua que surge como fuente inagotable
de sensaciones, emociones milenarias. Una extraordinaria senda bajo la mirada
de la Peña de Martos.


viernes, 2 de noviembre de 2018


Conmemoración de todos los Fieles Difuntos. Cuando pensamos en la muerte puede ser
que no veamos la lámpara creada por Dios para alumbrar esta tierra, pero ella siempre
está a pesar de las nubes. La muerte oscurece el pensamiento si nos dejamos llevar por
las tinieblas. Aunque la Estrella de Jesús Resucitado, siempre resplandece si tenemos
la paciencia de ver despejarse el cielo. Poco a poco el viento aleja las nubes y nos muestra
de nuevo la luz que nos conduce a la Vida Eterna, siempre junto a Jesús vencedor de
la muerte y del ángel caído.
La Roca Encantada permanece fiel a lo largo de los siglos, de los milenios, siempre
a nuestro lado, invencible, perpetua. Y junto a la Roca y Peña, la constante intercesión
de Nuestra Madre, Santa María que no cesa de rogar por todas y todos. El Señor,
nuestro Dios, es Dios de Vivos y no de muertos, para él todos vivimos de una forma
o de otra. Gracias a la Pasión y Resurrección de Jesús Salvador del mundo.
Peña de Martos y Altar de Dios que está más cerca del cielo en compañia de Nuestra
Señora y Reina de la Villa.

jueves, 1 de noviembre de 2018


Recordar que antaño al ponerse el Sol, las campanas de Martos, las campanas
de Santa María, Santa Marta y San Amador y Santa Ana iniciaban el toque
de difuntos. Anunciaban la noche y la llegada de un día dedicado a los fieles
Difuntos. El astro de luz estaba en su ocaso y las campanas tocaban con tristeza,
dejando en el aire lágrimas por la ausencia de tantas personas queridas.
Los tres templos parroquiales marteños recordaban a sus difuntos y llamaban
a la oración de los fieles desde la Fe y la Esperanza.
Las velas encendídas alumbraban los Tabernáculos con el Santísimo Sacramento
y su resplandor mostraba la Capilla Mayor, siempre en penumbra durante toda
la noche y madrugada hasta el amanecer. Las campanas de Martos no cesaban
de llorar por tantos corazones desgarrados por la muerte y a la vez tocaban para
crear esperanza en la Resurrección del último día. El Cementerio de Martos
era una antorcha al atardecer y en todos los hogares de la Ciudad de la Peña,
el aceite de oliva creaba y alimentaba la luz que jamás se apagaba.
Y siempre el sonido de las campanas volando en el aire de la Roca Encantada,
desde las torres de Santa María, Santa Marta y San Amador y Santa Ana.
Siempre al ponerse el Sol, cuando el día de Todos los Santos se entrega a la noche
en la víspera de los Fieles Difuntos.
Ángel Pensativo en el Cementerio de Martos a la espera del despertar.



Calendas de Noviembre. 1 de Noviembre. Solemnidad de Todos los Santos.
"Al acercaros a él, piedra viva desechada por los hombres, pero elegida
 y digna de honor a los ojos de Dios, también vosotros, como piedras vivas,
 vais entrando en la construcción del templo espiritual, formando un sacerdocio
 santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales que acepta Dios por Jesús Mesías.
 Porque está dicho en la Escritura: < Yo coloco en Sión una piedra angular, elegida
 y digna de honor:  quien crea en ella no quedará defraudado> (Is 28, 16)".
-1 Pedro 2, 4-6.
Jesús abraza la Cruz de la Salvación y camina por el sendero hasta el lugar
del Sacrificio del Cordero de Dios. Precioso Estandarte de la querida Cofradía
de Jesús Nazareno en la Ciudad de Martos. Real Iglesia Parroquial de Santa Marta.