San Bartolomé se ha quedado muy triste en Martos. La Ermita extraña y siente
la ausencia de la Virgen de la Victoria. Los antiguos muros también sueñan
y tienen sentimientos, sensaciones desde sus profundos cimientos.
Nuestra Señora de la Victoria es una imagen de María que guarda emociones
intensas por quedarse a nuestro lado a pesar del desastre, por permanecer
en esta Ciudad de Martos a pesar del naufragio. La Ermita de San Bartolomé
está en silencio y espera el regreso de la Madre y Señora de la Victoria.
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