Amanece un nuevo día después de la lluvia en Martos.
El Sol avanza despacio y alumbra suavemente la tierra marteña.
El inmenso campo de olivos se estremece al despertar y se deja querer por el resplandor.
Y en el cielo aparecen nubes que parecen senderos celestes hasta la luz resucitada.
La Roca Encantada contempla la hermosa tierra que la envuelve y abraza con tanto amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario