Volando sobre la Roca Encantada.
Incesante es el vuelo sobre esta Roca que es seno fértil de vida. Eterno es el vuelo
de los dioses, pues es Roca consagrada a su divinidad perpetua. Infinitas son la alas
que la rodean y derraman el sagrado aire. Dulce Posada de Ángeles que reposan
su mirada hasta el amanecer. Albergue acogedor de alados rayos de Luna, oferentes
de plata y sublimes creadores de sueños y deseos en la noche.
Volando sobre la Peña de Martos, se descubre el sendero, el camino sereno, apacible,
que desde la tierra, se oculta a nuestros ojos a la espera del suave aleteo de nuestro
corazón, capaz de volar y contemplar otra mirada, otra visión de la vida.
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